Perros de Cine

Habiendo pasado ya casi un mes del rodaje y finalizado todo el proceso de postproducción, queda a la vista el fantástico trabajo realizado por todos los componentes de este proyecto, pues sin ellos hubiera sido un imposible. Pero, los imposibles son posibles y sólo una buena organización hacía posible que cumpliéramos plazos tan reducidos de tiempo para rodar.

Recuerdo que, la primera vez que mostré el guion a mis conocidos entendidos, me dijeron era muy complejo de realizar, debido a que el rodaje con niños y mascotas siempre resulta complejo. Pero, eso no supuso un frenazo en las intenciones que tenía en realizar este proyecto. Por lo tanto, busqué la opción más adecuada para no cometer fallos y cumplir todos los tiempos; fue entonces cuando descubrí a Dog Calm Educación Canina. Tras ponerme en contacto con Cinta Marí, supe al instante que estaba hablando con personas con un muy buen hacer, interesadas en que el mundo vea que el mejor amigo del hombre lo sigue siendo, y que, las mascotas también son actores. La recuerdo como una experiencia bonita; su total atención en encontrar al perro adecuado para el proyecto fue algo que me entusiasmó y en momento de problemas me animó a solucionarlos.

Llegó el día de rodaje, 2 de Mayo de 2015, con más de siete horas entre focos, papeles y personas de un lugar a otro, a las doce de la noche apareció en el set Golfo. Un labrador que si se ponía a dos patas era tan alto como yo y superaba a la niña con la que tenía que rodar; con él su compañera y educadora Yohanna Benítez, acompañada de Cinta Marí. He de reconocer que me ilusioné en gran medida al tener delante de mis ojos al perro que había rondado por mi mente durante meses. Recuerdo que pensé: ¡Madre mía, desde Barcelona! No puedo dejar que esto salga mal.

Cuando Yohanna empezó a tratar con Golfo vi la fuerte compenetración entre ellos dos. Resultó impresionante ver como con una palabra Polly, Golfo, se sentaba al lado de la protagonista,  tumbaba y se hacía el muerto. Y gracias a ello, lo que pensaba que serian tomas y tomas, se quedó en una rápida realización que dejó al equipo impresionado y a Golfo con la cola en movimiento de la emoción por todas las cosillas que le decían.

Esta experiencia fue algo extraordinario, en ella me di cuenta que todo aquello que dicen sobre los rodajes con animales, que es mejor no arriesgarse, no debe ser algo a lo que se le tenga que hacer tanto caso. Pues, resultó que tuve ante la cámara a una mascota más educada que muchas otras personas de pululan por nuestra sociedad.

Pablo Guirado, director de cine. 

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