Cuando empecé a mirar a mi perro

Este es un escrito sobre cómo pueden influir las acciones de una persona sobre un perro.

El DRAE define el verbo ver como “Percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz”. Mientras que para el verbo mirar su definición es “Dirigir la vista a un objeto. Observar las acciones de alguien”.

En resumen, se puede decir que ver se refiere a una determinada capacidad física y mirar a un acto consciente y deliberado.

Cuando empecé a mirar a mi perro supe que…

…donde antes veía que él se comportaba de forma agresiva cuando íbamos paseando y nos cruzábamos con otro perro, ahora sé que unos segundos antes de que él mostrara reacción alguna yo le tire de la correa para que me hiciese caso, provocando así una reacción agresiva sobre él la cual dirigía al otro perro.

…donde antes veía que “no sabía” caminar recto en el paseo, ahora sé que quería hacer una pequeña curva cuando nos cruzábamos con otro perro porque caminar en línea recta vendría a ser considerado como de “mala educación”, e incómoda para ambos perros.

…donde antes veía que tiraba de la correa incluso con un collar de pinchos, ahora sé que la presión ejercida le provocaba dolor y al querer huir de dicho dolor tiraba de la correa ejerciendo presión en el collar que a su vez provocaba dolor. Era un círculo vicioso.

…donde antes veía que comía hierba para purgarse, ahora sé que cuando come hierba puede que sea porque su dieta es pobre en triptófano (aminoácido esencial), o tal vez porque necesita calmarse ingiriendo triptófano el cual esta presente en las hierbas.

…donde antes veía que él se paraba a oler el suelo, como haciéndose el despistado para luego abalanzarse cuando se acercaba el otro perro, ahora sé que, oler el suelo, es para tranquilizarse y tranquilizar al otro perro ante una situación en la que se ven obligados a cruzarse en línea recta.

…donde antes veía que se meaba por toda la casa para “vengarse” de mi, ahora sé que ese era un síntoma de una situación que le provocaba estrés.

…donde antes veía que no quería atender a lo que le decía y me giraba la cabeza, ahora sé que esa situación, en la que yo le miraba fijamente, le resultaba incomoda.

…donde antes veía que…, podría seguir con esta lista, pues antes podía estar viendo a mi perro en todas y cada una de estas situaciones, pero era incapaz de mirar atentamente lo que sucedía, y comprenderlo como lo comprendo ahora.

Los perros nos envían miles de señales. Nos “hablan” sin parar. Y nosotros seguimos sin saber escucharles, nos empeñamos en querer escucharlos y  entenderlos a través de nuestros oídos, y puede que en algún momento nos envíen alguna señal oral, pero la gran mayoría de señales van a ser corporales.

Debemos aprender a entenderlos.

Debemos aprender su lenguaje corporal.

Debemos empezar a escucharles con el sentido de la vista.

Autora: Sole Marín

Proyecto Final. Curso Educadora Canina. Dogcalm | Sole Marín Molés

Publicado en REC+ 19

 

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