YO SI PUEDO. Los niños sí pueden hacer cosas con los perros.

Desde que somos pequeños recibimos el mensaje de todas las cosas que no podemos hacer en forma de consejo, guías, publicidad, adiestramiento… No llama la atención especialmente carteles de: no tocar, no pisar, no llevar perros sueltos, que no hacer con tu perro, cosas que tu hijo no debe hacer, etc. No somos conscientes pero desde pequeños nos acostumbramos al “no puedo”. Personalmente nunca me ha entusiasmado la idea del listado de cosas que no se debe hacer, pero escuchar a mi hija decir su primer “no puedo” me crea la necesidad y me empuja a tratar de cambiarlo.

Mamá, papá, yo si puedo aprender de ti:

  • Respetar a los demás, ya sean niños, adultos, perros, gatos. Aprenderé viendo como lo hacéis vosotros y sintiéndome respetado.
  • A expresar mis pensamientos, dudas y Aprenderé viendo como las expresáis vosotros a la vez que me ayudáis a resolver y respetar las mías.
  • A tener en cuenta las necesidades de los demás. Aprenderé mientras tenéis en cuenta las mías.
  • Aprenderé de vosotros en cada movimiento, reacción, expresión y gestión de problemas en el día a día todos los días de mi vida, aunque intentéis inculcarme aquello que no hacéis.

Si queremos que nuestros hijos respeten a nuestros perros la opción es que tenemos que ser nosotros los que respetemos a nuestros perros (e hijos), por ejemplo con un buen trato y manejo de correa.

Los niños si pueden:

  • Respetar al perro mientras come. No hace falta una enseñanza especial, basta con respetar a los perros, al niño o a otros individuos mientras comen (respetar excluye peleas y chantajes por comer/no comer, el típico “¿me das un poquito?” que muchos adultos no pueden evitar con los niños, poner la mano en el comedero…)
  • Dejar descansar al perro. Pueden conocer lo importante y necesario que es descansar y dejar que el perro duerma, nada mejor que vuestro ejemplo también para ver que aunque os apetezca jugar con él os esperáis a que despierte.
  • Conocer las necesidades del perro. Poco a poco y a través vuestro las irán conociendo y colaborarán con vosotros para cubrirlas, por ejemplo avisando que no tienen agua o incluso llenándole el bebedero (en el caso de llenar el bebedero es importante que tengáis en cuenta que enseñáis con vuestra reacción al ver el posible charco…)
  • Integrarse en las rutinas del perro. De lunes a viernes la mayoría de las familias tiene unos horarios establecidos, por ejemplo: Se despiertan, desayunan, alguien se va a dar un paseo con el perro, vuelven… Los adultos podemos integrar a los niños, en función de su edad pueden acompañarnos a pasear, ponerles la comida, cepillarlos o simplemente darles una galleta.
  • Distinguir cuáles son las cosas (juguetes, mantas, etc.) del perro, o de cada perro. Es cosa nuestra reforzar (o no) que el niño las coja…
  • Saber que los perros y ellos pertenecen a distintas especies, el niño sabe que es niño y el perro sabe que es perro… No vale la pena perder tiempo en historias de dominancias, tiranías o ansias de poder, eso no interesa ni a perros ni a niños de forma natural.
  • Darle comida a los perros. ¡¡¡¿¿¿Quee???!!!. Se la va a dar quieras o no, y si no tuvieras perro la tiraría al suelo quieras o no (la diferencia es que si tienes perro se la come él)
  • Interactuar de forma segura con el perro, simplemente tienen que hacerlo como vosotros. Quizá sería interesante que revisarais como lo haceis.
  • Leer al perro, conocer sus señales de calma, sus expresiones corporales no es difícil para un niño que tiene relación con perros y ve como sus padres la tienen. Si se ha permitido una relación (amable y con perros equilibrados) el niño sabrá cuando el perro está incomodo.
  • Jugar con el perro. Puede preparare kongs, juegos de búsqueda, puzles para perro…
  • Ser niño y moverse como un niño. Es responsabilidad de los adultos que sus etapas y necesidades de niño no perjudiquen o molesten al perro.
  • Vivir sin castigos. Los castigos (físicos o no físicos)* agravan los problemas y sus consecuencias son graves tanto para perros como para niños.
  • Aprender de forma divertida. Y también pueden enseñar de forma amable cosas a los perros (sentarse, dar la mano).
  • Tener una relación sana con sus perros en un entorno seguro, y eso es responsabilidad total de los adultos.

Los adultos si pueden:

  • Crear un ambiente o espacio donde los niños puedan correr, gritar y saltar de forma segura mientras el perro también se siente seguro. O, dicho de otra forma, crear una sitio seguro para el perro para momentos de máxima excitación de los niños.
  • Ser conscientes que todas sus actitudes educan, todas, por lo tanto hay que ser meticulosos en la interacción y manipulado de los perros.
  • Respetar, respetar y respetar. Tiempos, comida y descanso de todos los miembros de la familia.
  • Ser conscientes de los momentos de excitación de los perros y los niños para poder sacarlos de situaciones incomodas o reconducir la situación hacia otro lugar.
  • Demostrar que comprenden el lenguaje canino.
  • Disfrutar de la compañía de niños y perros.
  • Ser los responsables de la educación de los perros, y de los niños.

Tu hijo aprenderá lo que vea que haces por mucho que intentes inculcarle todo aquello que no haces. Invierte tu tiempo en disfrutar, aprender, jugar y ser feliz con todos los miembros de tu familia. El tiempo que inviertas en teorías de dominancia, ordenes absurdas, jerarquías, vigilancia, etc. será tiempo que no estás disfrutando.

Si estás compartiendo tu tiempo con tu hijo y con tu perro no te hace falta estar vigilándolos, o como se dice sutilmente supervisándolos. La forma para que la familia funcione con amor, empatia, tolerancia, respeto y paciencia es ofreciéndola.

Disfruta mientras aprendes de tu hijo y de tu perro. Tú también puedes.

*Art. “sin castigos” REC+13

Cinta Marí, 2015

Publicado en REC+19

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