Elba & Alba (cuento)

Elba lleva unos días preocupada, su cachorrita Alba va creciendo y no comprende su comportamiento, ella, que a sus 30 años es una profesional de éxito ligada a la educación infantil, no se siente capaz de comprender los comportamientos de su joven amiga.

 Sabe que el bienestar no va de tener objetos, pero por si acaso le ha comprado: una cama ergonómica, un collar estupendo, la mejor correa, y todo lo ha hecho bajo el asesoramiento del chico de la tienda, que seguro que es un gran experto.

Su día a día trascurre muy tranquilo, Elba y Alba viven en una pequeña ciudad y su piso esta justo encima del parque ¡Todo parece perfecto! La verdad es que Alba lo tenía todo planificado, no le gustan los imprevistos, quería compartir su vida con Alba y ser muy feliz junto a ella.

Cuando Alba llegó a casa advirtieron a Elba que no podía sacarla a pasear hasta que tuviera todas las vacunas, y que no le hiciera caso si lloraba, para que no la manipulara. Alba comprendió lo de las vacunas, por eso hizo pequeños paseos con su perrita al brazo, sin dejarla en el suelo, no sea que luego al poder pasear se asustara. Por lo que no pensaba pasar era por eso de dejarle llorar, no se creía el cuento de la manipulación.

Y así con amor, formación y sentido común llegaron los primeros paseos…

Le costó lo del pipí, bueno, realmente Alba todavía se hace pipí en casa, pero su compi humana no lo cuenta, así evita consejos incómodos de parque. Eso si, jamás le rompió nada en casa salvo las cosas ofertadas expresamente para romper.

Un día, al salir a pasear su perrita se asustó de un objeto extraño y se quedó bloqueada, Alba fue a cogerla al bracito para sacarla de la situación, pero pasó por allí alguien que decía saber de perros y le dijo que la tenía que obligar a enfrentarse a sus miedos… Le hizo caso, se sintió incapaz, se sintió fracasar cuando vio a su querida perrita asustarse.

Lamentablemente hizo caso al resto de recomendaciones, no las entendía, pero estaba bloqueada ella también ¿Cómo había podido pasarle eso a su perrita? ¿Qué había hecho mal? Por lo que le estaban diciendo, todo. Le prohibieron subir al sofá, tener correa larga, arnés, dormir en la cama y un sinfín de cosas mas…

Y así es como Elba y Alba cada día estaban más tristes.

Ante el cada vez peor comportamiento de Alba, Elba decidió poner remedio, iba a buscar un adiestrador, estaba decidido. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que trabajan con castigos, correcciones, collares de pinchos, ahorque, en una tienda incluso le dijeron que la única solución era ponerle a su querida perrita un collar eléctrico.

Sintió vergüenza, sintió dudas, ella estaba ligada a la educación respetuosa, ¿Cómo iba a explicar todo esto? ¿No existe la educación respetuosa para perros? ¡No entendía nada!

Buscó y encontró, desde hace unos años Alba y Elba forman parte de la gran familia de DogCalm, allí reiniciaron su felicidad, su paz, su vínculo.

Con el pasar de los años la familia humana ha aumentado y Alba está encantada por ello.

Alba hoy es una perra más que perfecta, Elba sigue yendo al cole de DogCalm, ahora dice que además de niños y niñas, también quiere ayudar a educar a perros y perras desde el respeto.

Por una educación sin violencia.

© Cinta Marí, 2019

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