3 cosas prescindibles en la relación con tu perro.

Te has criado con perros, siempre has tenido uno cerca, eres paciente, cuidadosa y estás muy pendiente de él… Pero algo pasa: el qué dirán, los consejos de parque, tirones de correa, comportamientos inexplicables hacen que a veces te desquicies, ¿Qué está sucediendo?

Cada día me encuentro personas muy válidas y capaces, que dando lo mejor, no logran entender qué narices está pasando con su colega y como poner fin a la situación que se les ha ido de las manos. Quiero compartir contigo tres situaciones que tienen en común y que sobran en su vida.

 

La sujeción.

Puedes adiestrar a tu perro a hacer un junto perfecto. Puedes ponerle a tu perro un collar, de cualquiera de sus formas y colores: fijo, de ahogo, de pinchos, eléctrico, etc. y una correa bien corta. Créeme, caminará a tu lado, no le queda otra… Pero jamás lo hará voluntariamente (y no, no me vale el “si lo suelto no se va”, llegados a este punto, cualquiera lo intenta)

El paseo tiene que ser una experiencia maravillosa para ambas partes. Desde mi experiencia te propongo que pienses en porque te gusta caminar al lado de alguien (dolor, miedo, placer, admiración, juego, lo que se te ocurra).

El cuello de tu perro es precioso y delicado, cuídalo.

Consigue un arnés cómodo, si piensas que tu perro puede salirse del arnés, consigue un arnés de tres puntos. Si no sabes cómo son o donde conseguirlos, ponerte en contacto conmigo y te ayudaré encantada.

Los castigos.

Se han usado toda la vida y se seguirán usando, son de alta efectividad para destruir el vínculo y alimentar problemas de comportamiento. Pueden ser físicos o no físicos (corregir, amenazar, menospreciar, atemorizar…)

Si sales ahora mismo a la calle, seguro que ves una situación en la que alguien: golpea, grita, estrangula, da toques, levanta como un yo-yo, da órdenes constantemente, arrastra o incluso da sermones a su perro.

En La Educación no caben castigos ni amenazas.

Usa tu sentido común y fórmate. Las técnicas actualizadas basadas en la ciencia no los utilizan.

¡Si! Puedes educar sin aversivos ni castigos. No ha excusa para intimidar, y menos en nombre de la educación.

Los perrichulos (o expertos de parque)

Les gusta usar collares dañinos y castigos, así como decirte lo que tienes que hacer. Creen en la obsoleta teoría de la dominancia y necesitan demostrar que son la macho alfalfa (sí, he dicho alfalfa) en todo momento.

Son una especie difícil de soportar, pero les resulta fácil crear adeptos en los parques, algunos incluso se dedican a hostigar perros adiestrar perros tras ver unos cuantos programas de la TV, ya se sabe, tienen ese don (obviamente es una ironía, la ciencia no es un don) No dudarán en decirte lo que tienes que hacer o hacérselo directamente a tu perro.

No dejes que nadie le ponga la mano encima a tu perro.

El bienestar de tu perro es tu responsabilidad, no dejes que nadie lo agarre y ponga boca abajo o cosas similares, eso solo sirve para asustar al perro.

Se que la persona que va realizando estas prácticas por el parque puede asustarte (suele pasar, eso hace que la gente le deje hacer para evitar problemas). Tienes dos opciones, la primera decirle que no toque a tu perro, si no te ves capaz hay dos palabras que nunca fallan: tiene sarna.

Hay más cosas de las que puedes prescindir para mejorar la relación con tu perro, pero estas tres son fundamentales para mejoraros la vida.

 

© Cinta Marí, 2019

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1 comentario en “3 cosas prescindibles en la relación con tu perro.

  1. Qué bien explicado. Adoro a las personas como tú que saben que la crianza responsable no se aplica sólo a niños y niñas.
    La violencia en cualquiera de sus formas, está mal. Te copio para siempre tu macho Alfalfa, has estado extraordinariamente inspirada. Convivir con un perro exige lo mismo que Convivir con cualquiera: amor, respeto, comunicación, alegría, diversión, compromiso. Me fascina saber que existes y que inspiras a otras personas a construir una relación de confianza con su perro, que te siga porque quiere, porque confía en ti hasta la muerte. Gracias Cinta!

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